lunes, 8 de septiembre de 2008

LSAG: El LHC no es el botón del fin del mundo

La noticia recorrió el mundo en pocas horas: dos científicos denunciaban frente a un tribunal internacional que la puesta en marcha del LHC (Large Hadron Collider, o Gran Colisionador de Hadrones) tenia al menos un 75% de posibilidades de acabar con nuestro planeta y, de paso, con una buena porción de Universo. Ante tamaña afirmación, los medios informativos se hicieron eco del problema.

El tiempo transcurrió y falta menos de una semana para el 10 de septiembre, fecha en que finalmente se harán circular los primeros haces de partículas por todo el circuito. Una vez que sea comprobada la integridad de los kilómetros de tuberías hi-tech, se pasará a efectuar las primeras colisiones (21 de septiembre, si todo va bien). Esa será oficialmente la fecha de la inauguración. Si nos quedásemos con la opinión de estos dos científicos, ya deberíamos ir despidiéndonos de nuestros seres queridos. Pero quizás no sea necesario.

¿Existen motivos para estar asustados?
¿Existen motivos para estar asustados?

A pesar de que la denuncia original fue realizada por miembros de la comunidad científica, y que se aportaron importantes datos como respaldo, parece que no hay de que preocuparse. En general, y sobre todo los que no tenemos un par de postgrados en Física sobre la espalda, cuando alguien de renombre aporta datos, tenemos la tendencia a aceptarlos tal como vienen, sin contrastarlos con otras fuentes. Esto es bastante lógico, sobre todo cuando la evidencia tiene la forma de un montón de hojas llenas de crípticas fórmulas.

Debido a esto, un grupo de expertos sobre seguridad del LHC, conocidos en el mundillo científico como “el grupo LSAG” (por LHC Safety Assessment Group), ha publicado un extenso comunicado en el que se explica, con términos que tú y yo podemos entender, cuáles son las verdaderas posibilidades de que, al presionar el “botón del fin del mundo”, las cosas verdaderamente se desmadren. Sabemos que, como mínimo, la opinión de estos expertos puede ser poco imparcial, ya que al fin y al cabo forman parte del proyecto. Pero los argumentos parecen (otra vez) ser sólidos, y ya que ellos también se juegan el pellejo al presionar el famoso botón, al menos nos daremos la posibilidad de comentar los puntos mas importantes de dicho comunicado.

Sección de los más 27Km de tuberías hi-tech del LHC
Sección de los más 27Km de tuberías hi-tech del LHC

En primer lugar, los científicos del LSAG se encargan de recordarnos que absolutamente todo lo que puede hacerse (en materia de choques entre partículas de alta energía) con el Gran Colisionador de Hadrones, la naturaleza ya lo ha hecho antes y, muchas veces, desde que el planeta Tierra se formó. Los números expuestos demuestran que a lo largo de miles de millones de años se han efectuado, de forma natural, un millón de experimentos equivalentes a los que estamos a punto de llevar a cabo, y el hecho de que la Tierra continúe existiendo es una prueba sólida de que el LHC no puede destruirla.

Un razonamiento similar puede aplicarse, a mayor escala, con el resto del Universo. Según explican los científicos, a lo largo del Universo se efectúan, cada segundo, más de 10 millones de millones (¡10.000.000.000.000!) de “experimentos” que dejarían al LHC a la altura de un mísero tirachinas y, sin embargo, las estrellas y galaxias siguen existiendo.

Visión artística de un agujero negro
Visión artística de un agujero negro

Otra de las preocupaciones que existen sobre el acelerador es que, fruto de las colisiones de alta energía, se forme un minúsculo agujero negro. Conociendo el voraz apetito de materia que tienen estos objetos, se teorizó bastante sobre la posibilidad de que dicho agujero absorbiese materia de su entorno y aumentase su tamaño (a una velocidad increíblemente grande), haciéndose cada vez más vasto y poderoso. De producirse un evento de estas características, dicho agujero negro podría terminar con la Tierra y sus alrededores en menos de lo que canta un gallo.

Sin embargo, parece que no tenemos de que preocuparnos. Según algunas de las propiedades más conocidas de la gravedad, descritas por la teoría de la relatividad de Einstein, es imposible, aseguran desde el LSAG, que un agujero se pueda producir en el LHC. Aunque algunas teorías asignan una baja probabilidad a la producción de agujeros negros microscópicos a partir de los experimentos efectuados en el acelerador, también predicen que se desintegrarían casi de inmediato, antes de tener tiempo de absorber materia suficiente y para causar alguna clase de efecto a escala macroscópica.

Los argumentos mostrados no están mal, pero ¿son reales?
Los argumentos mostrados no están mal, pero ¿son reales?

Es que los “agujeros negros” que tanto atemorizaron a los dos científicos que efectuaron la denuncia original se producen a partir de la colisión de pares de protones. Aún a la velocidad a la que se desplazarán dentro del acelerador, estas partículas carecen de la energía necesaria para convertirse en un “problema”. Ni siquiera de tamaño microscópico.

Se puede decir que ahora estamos “empatados”. A la denuncia original, con datos técnicos creíbles, se suma la presentación a modo de descargo presentada por los especialistas en seguridad del LHC. Los argumentos mostrados no están nada mal, pero ¿son reales? ¿Cómo podemos confiar en alguien que, manifiestamente, forma parte del equipo encargado de conducir el experimento?

Parece que no tenemos de que preocuparnos.
Parece que no tenemos de que preocuparnos.

A decir verdad, sin tener el bagaje teórico necesario para comprender las formulas que hay detrás de todas las razones expresadas, nadie puede saber quién tiene razón. Si bien las teorías conspirativas y el anuncio de grandes catástrofes siempre han tenido muchos adeptos, tenemos que recordad que los tíos encargados de poner en marcha la máquina también se juegan, literalmente, los cojones al hacerlo. Si algo sale un poquito mal, serán los primeros en ser reducidos a partículas elementales. Así que cuando afirman que todo ira bien, debemos pensar que son sinceros en sus afirmaciones. Nada tienen para ganar mintiendo.

Mientras tanto, las horas pasan y el momento de la verdad esta cada vez más cerca. ¿Quién tiene la razón? Estamos solo a 2 días de saberlo.

Mira en vivo el inicio del Large Hadron Collider (LHC)

El CERN anunció que el evento científico que más expectativa ha generado en los últimos años podrá ser visto en vivo por cualquier usuario que disponga de un ordenador con conexión a Internet. Si los servidores del laboratorio no colapsan (y el mundo sigue entero), disfrutaremos desde casa los detalles del primer experimento que se lleve a cabo en el súper acelerador. Simplemente, deberás dirigir tu navegador favorito al servidor de video del CERN y disfrutar del espectáculo.

Todo a punto para el 'Big Bang' del LHC

El Universo está a punto de renacer a 100 metros bajo tierra. Dentro de 48 horas, empezará a funcionar en el CERN de Ginebra el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el acelerador de partículas más potente del mundo.

Tras dos décadas de trabajo en el diseño y la construcción de una obra faraónica que ha supuesto una inversión de 4.000 millones de euros, los físicos de todo el planeta esperan ansiosos los primeros resultados de lo que muchos consideran el experimento científico más ambicioso de la Historia.

El objetivo es nada más y nada menos que reproducir las condiciones que existían inmediatamente después del Big Bang, con la intención de desentrañar los grandes enigmas que siguen rodeando a la naturaleza de la materia, e identificar con más certeza que nunca los ladrillos fundamentales de los que se componen las estrellas, los planetas y nosotros mismos.

Para conseguirlo, los científicos del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) lanzarán protones en direcciones opuestas prácticamente a la velocidad de la luz, en el núcleo del LHC: un anillo metálico de 27 kilómetros cuya temperatura interior alcanzará la friolera de 271 grados bajo cero.

Si sus expectativas se cumplen, las partículas subatómicas colisionarán en las entrañas del LHC aproximadamente 600 millones de veces por segundo, y desencadenarán la mayor cantidad de energía jamás observada en las condiciones de un experimento científico.

«Es como ir a Marte. Sabes que te vas a encontrar algo nuevo, porque estás viajando a un lugar al que nadie ha ido jamás», asegura Brian Cox, un físico de la Universidad de Manchester que forma parte del equipo del LHC.

Nunca antes se había construido una máquina tan poderosa para contestar a algunas de las preguntas más antiguas que siempre se ha planteado la Humanidad: ¿De qué está hecho el mundo que nos rodea? ¿Y cómo llegó a ser como es?

«Lo que se descubra en este nuevo acelerador nos permitirá comprender mejor el Universo y las teorías que explican cómo evolucionó», explica la doctora María Chamizo, una investigadora española del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) que también participará en los experimentos pioneros del LHC.

Temores apocalípticos

El bautizo del miércoles será un ensayo general en el que se inyectará un primer haz de protones en el acelerador, para comprobar si es capaz de recorrer sin problemas el recorrido circular del anillo. Si esta primera prueba funciona, ese mismo día se intentará volver a lanzar el haz en dirección contraria. Las primeras colisiones de partículas, sin embargo, no se llevarán a cabo hasta dentro de unas semanas, una vez que los científicos del CERN comprueben que todo funciona a la perfección.

Cuando el LHC empiece a trabajar a pleno rendimiento en los próximos meses, los aproximadamente 10.000 científicos de unos 500 centros de investigación que participan en el proyecto van a tener mucho trabajo. Se calcula que cada año, el acelerador de partículas producirá tantos datos que se necesitaría una pila de CD de una altura de 20 kilómetros para almacenar toda la información generada por sus experimentos.

La inauguración del LHC podía haberse suspendido, sin embargo, si el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se hubiera tomado en serio la demanda interpuesta por un grupo de físicos que a finales de agosto exigieron la paralización del proyecto, al considerar que el acelerador de partículas representaba una gravísima amenaza para la Humanidad. Según estos iluminados, el LHC podría desencadenar un pequeño agujero negro con consecuencias apocalípticas, ya que la Tierra acabaría literalmente engullida por este sumidero cósmico.

A pesar de que la teoría era totalmente extravagante, y el Tribunal de Estrasburgo desestimó la demanda, el CERN se vio obligado a emitir un comunicado de prensa el pasado viernes para tranquilizar a todos aquellos que sigan temiendo que el fin del mundo se acerca. El director general del CERN, Robert Aymar, ha querido zanjar la polémica con rotundidad: «El LHC es seguro y cualquier sugerencia de que sea peligroso es pura ficción».

Fuente: elmundo.es

viernes, 5 de septiembre de 2008

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