miércoles, 5 de noviembre de 2008

Del biodiésel... al micodiésel

La búsqueda de nuevas fuentes de energía es incesante, pero hallar una alternativa viable y convincente a los combustibles fósiles no es tan fácil. Los biocombustibles (a partir de plantas) tienen tantos adeptos como críticos, el hidrógeno no siempre es rentable y las energías renovables no terminan de florecer. La solución, para muchos, es la diversificación: cuantas más fuentes alternativas se combinen, mejor.

La carrera por encontrar fuentes energéticas en los rincones más insospechados de la ciencia se ha vuelto frenética en los últimos años. Desde simples algas a alta tecnología, diversas disciplinas se unen en la búsqueda común.

En este contexto, un botánico acaba de aportar su propia solución al debate energético. En el año 2002, explorando un bosque lluvioso de la Patagonia a la caza de especies vegetales exóticas que pudieran contener microbios "útiles", Gary Strobel, de la Universidad del Estado de Montana (EEUU), recogió un buen botín de especímenes vegetales.

Entre los matojos recogidos había ramas de ulmo ('Eucryphia cordifolia'), un antiguo árbol chileno, sobre las que crecían unos hongos. Eran ejemplares de 'Gliocladium roseum', y estaban produciendo... gases.

Esto animó a Strobel y sus colaboradores a continuar investigando el hongo, lo que les llevó a descubrir que, en condiciones de laboratorio, con bajos niveles de oxígeno, el hongo producía muchos de los compuestos que conforman el diésel (hidrocarburos volátiles). Es decir, mico-diésel.

"Éstos son los primeros organismos hallados que fabrican alguno de los ingredientes del diésel", dice Strobel en el comunicado emitido por la Universidad de Montana. "Es un gran descubrimiento". Los resultados de la investigación aparecen publicados en 'Microbiology'.

"El principal valor de este decubrimiento no es el organismo en sí, sino los genes responsables para la producción de esos gases", explica Strobel. "Hay ciertas enzimas que son responsables de la conversión de sustratos como la celulosa en micodiésel".

No obstante, Strobel es consciente de que se trata tan sólo de un primer paso experimental, y que el camino hacia la comercialización es largo y lleno de obstáculos. De momento, el potencial del hongo ha despertado el interés de otros científicos, quienes han comenzado ya a estudiar su genoma.

Fuente: elmundo.es

martes, 4 de noviembre de 2008

Proponen un método para almacenar CO2 de forma natural

Si dejamos de lado la vacuna del sida o la cura del cáncer, quizá el descubrimiento científico más perseguido en la actualidad sea el invento que permita almacenar el exceso de CO2 que emitimos a la atmósfera. Esto supondría poner un punto final a los problemas derivados del calentamiento global.

En los últimos años, muchos de los más influyentes científicos del mundo han propuesto soluciones para el cambio climático que no han llegado a ser consideradas de forma real. Algunas resultaban irrealizables a escala tecnológica, otras eran más caras que la transición a una economía independiente del petróleo y las menos tenían efectos impredecibles sobre la atmósfera. El caso es que ninguna de ellas llegó a gozar del apoyo de la comunidad científica internacional.

Ahora, una nueva investigación ha sacado a la luz una nueva forma de almacenar de una manera natural el exceso de CO2 que emitimos a la atmósfera y que está calentando el clima global. Los científicos Peter B. Kelemen y Jürg Matter, de la Universidad de Columbia (Nueva York, EEUU), han estudiado los procesos de carbonatación de una parte del manto interno de la Tierra que se encuentra expuesto al exterior en una zona del Sultanato de Omán llamada Samail.

En este lugar, la formación de peridotita, una roca que se forma allí de manera natural, supone la absorción de un buen número de toneladas de CO2. El problema, para los intereses de quienes buscan una solución al calentamiento, son los miles de años que lleva la formación de este tipo de rocas.

Sin embargo, Kelemen y Matter han dado un paso más y han estudiado algunos mecanismos que podrían acelerar os procesos de formación de este mineral rico en carbono. "La carbonatación de la peridotita puede ser acelerada mediante la perforación de la corteza, la fractura hidráulica, la inyección de CO2 purificado a altas presiones o aumentando la temperatura en las capas profundas", afirman en el trabajo publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Debido a una propiedad física de la reacción química que se produciría, que hace que el proceso libere energía en lugar de consumirla, el método no requeriría un gran aporte de energía para lograr secuestrar el CO2.

Según los autores, este procedimiento de carbonatación de peridotita podría secuestrar más de 1.000 millones de toneladas de CO2 cada año sólo en el estrato estudiado en Omán. La cifra equivale a más del doble de las emisiones de este gas de efecto invernadero que produce cada año un país como España, que emite 400 millones de toneladas. Matter y Kelemen aseguran que el método es seguro, barato y permanente.

"Es necesario hacer más investigaciones de campo, pero el método que proponemos para acelerar el secuestro natural de dióxido de carbono ofrece una prometedora alternativa para el almacenamiento de CO2", aseguran en la investigación los autores del trabajo.

Una zona activa de deposito de de CO2

con una poza de peridotita alterada en la parte inferior.

Fuente: elmundo.es

Logran clonar ratones usando células cerebrales congeladas más de 16 años

Para llevar a cabo una clonación son necesarias al menos dos células. Una que aporte el material genético (el núcleo) y otra que sirva para almacenar ese ADN transferido y permita el crecimiento de todo el organismo.

Aunque la técnica está absolutamente prohibida con embriones humanos, los científicos se plantean su uso en el caso de algunas especies animales extinguidas o en peligro de desaparecer. Un nuevo estudio demuestra que es posible utilizar células cerebrales que haya permanecido congeladas durante años sin especial conservación y clonar un roedor completo a partir de una célula del cerebro.

Hasta ahora se temía que el proceso de congelación podía favorecer la formación de cristales en las células que dañasen el material genético y las inutilizasen para futuros trabajos. Sin embargo, según demuestran en las páginas de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), Sayaka Wakayama, de la Universidad de Tokio, y sus colegas, el frío no parece ser un impedimento suficientemente fuerte.

Wakayama utilizó para sus experimentos ratones que llevaban 16 años congelados a temperaturas inferiores a los 20 grados centígrados. Después de descongelar los ejemplares, extrajeron de su cerebro células neuronales muertas, de las que extrajeron el núcleo.

Este material genético es el que posteriormente inyectaron mediante la técnica de transferencia nuclear (la misma que dio lugar a la oveja 'Dolly') en otra célula vacía. De esta fusión se obtuvieron embriones de ratón que sirvieron para generar varias líneas de células madre embrionarias, que después fueron cultivadas y transferidas a varias hembras de laboratorio que dieron lugar en total a 12 ejemplares clonados. Clones que nacieron sin ninguna anomalía genética ni problemas de salud, como destacan sus creadores.

Los científicos hicieron pruebas con núcleos celulares de varios órganos, pero sólo tuvieron éxito con tejidos neuronales. Quizá, se plantean, porque resistieron mejor el frío: «Se sabe que algunos polisacáridos [moléculas de azúcar] pueden emplearse como crioprotectores en los procesos de congelación de tejidos, y la función cerebral depende en buena medida de la glucosa», dicen.

Hasta ahora se pensaba que la resurrección de especies extinguidas, como los mamuts, era imposible porque no quedaban células vivas con las que trabajar. Sin embargo, su trabajo demuestra que la transferencia nuclear podría emplearse con este fin e incluso para conservar bancos de tejidos congelados durante largos periodos.

Además, añaden, aunque no se utilice una célula de la misma especie para alojar el núcleo que se quiere clonar, no descartan que se puedan utilizar oocitos de otras especies como portadores, sin que la diferencia entre animales sea problema. Esto, apuntan, abriría la posibilidad a reconstruir genomas completos a partir de muestras congeladas.

El ratón congelado usado en el experimento,

que estuvo 16 años helado a -20 grados.

Fuente: elmundo.es

lunes, 3 de noviembre de 2008

Al hospital con el WC pegado al culo

Un hombre de 35 años tuvo que ser trasladado al hospital atascado en un baño público después de que alguien pusiera pegamento en la taza del váter.

El retrete de acero inoxidable fue extraído de un baño público en Brierley Hill, una localidad británica cercana a Birmingham, según informa Sky News.

Un equipo de emergencias había intentado liberarle, pero resultó imposible, por lo que tuvieron que llamar una ambulancia que trasladó al hombre hasta el hospital.

Ya en el centro médico, aunque sentado todavía en el inodoro, un médico usó unas sustancias químicas especiales que le liberaron de la embarazosa situación.

El retrete fue devuelto nuevamente a los aseos públicos.

Los virus informáticos más letales

Aunque algunos ya forman parte de la historia de la informática, decir I love you (te quiero) o Melissa a cualquiera usuario de Internet puede traerle muy malos recuerdos aún hoy en día. Son los virus informáticos.

Los virus informáticos más letales de la historia se transmitían de diversas formas, incluso antes de que la Red se instalase en muchos hogares, se transmitían de ordenador en ordenador mediante archivos contenidos en disquetes.

Hoy, los correos electrónicos son los principales portadores de estos programas que, en el peor de los casos, pueden acabar con la vida de tu ordenador. ¿Cuáles han sido los más letales de la historia? Para gustos colores, y seguramente haya disparidad de opiniones al respecto, desde el punto de vista profesional y particular. Desde la web especializada en informática Baquia ofrecen un listado de 10 que, con sólo escucharlos, siguen provocando temor a más de uno.

Virus del siglo XX

Entre 1999 y 2000 nos encontramos con Melissa y I Love you. El primero fue, quizá, el primer virus en ganar protagonismo en los medios de comunicación. Se basaba en una macro de Word y llegaba al correo como documento adjunto. Al abrirlo se reenviaba a decenas de contactos del usuario. El segundo, y más popular, generó entre los afectados pérdidas de hasta 10.000 millones de dólares y se extendió por correos electrónicos, aunque también por chats y foros.

Más sofisticados

Klez, de finales de 2001, fue uno de los primeros virus e ganar en sofisticación. Podía desactivar antivirus y hacerse pasar por estos. Actuaba como gusano y troyano y podía hacerse pasar por el emisor de un correo.

Code Red es el cuarto en discordia, famoso por atacar los servidores de la Casa Blanca. Su secuela provocó que miles de usuarios perdiesen el control de su ordenador debido a que creaba una puerta trasera que se hacía con los mandos de la computadora.

El más rápido

Nimda, de 2001, es conocido como el de más rápida expansión. 22 minutos pasaron desde que se lanzó a la Red hasta que encabezó las listas de los ataques más peligrosos. Atacaba servidores de Internet para colapsar el tráfico en la Red.

Entre 2003 y 2004 encontramos SQL Slammer/Sapphire, que aisló temporalmente a países orientales, atacó cajeros automáticos y compañías aéreas, entre algunas de sus 'fechorías', y MyDoom, que en su momento de mayor esplendor circuló en uno de cada 12 correos.

Passer y Netsky, el octavo de la lista, fue creado por un joven de 17 años en Alemania. En el noveno encontramos a uno no tan potente como sus compañeros de lista, aunque sí demostró que Mac también es vulnerable a ataques de virus. Fue Leap-A/Oompa-A.

Cierra la lista Storm Worm, un troyano que provocó que los ordenadores fuesen controlados a distancia y convertidos en máquinas de enviar spam. Está considerado, junto a sus variantes, como un de los virus más extendidos de la historia.

Fuente: 20minutos.es