sábado, 30 de julio de 2011

Así acaba Photoshop con las ilusiones de una inocente niña

Cuán triste es perder la inocencia de la infancia al abrir una caja que contiene el objeto de tus sueños y descubrir con horror que lo que prometia la fotografía del catálogo de regalos de Reyes Magos es una ténue sombra de la realidad.

Qué desgracia tener que conocer de esta forma tan amarga que los milagros del retoque fotográfico digital pueden servir para engañar a un tierno infante y jugar con sus anhelos e ilusiones.

Qué putada faena sacar de la caja una espectacular piscina-ballena que quieres compartir con tres amiguitos para constatar que tendrás que compartirla con Barbie, Ken y gracias. Y aún hay más.

Si la ilusión de un niño no tiene precio, la desilusión de esta niña no hay forma de pagarla.

Podemos imagnar la sorisa de oreja a oreja que mostró su rostro cuando vio en la tienda la caja con esta piscina-ballena que aprovecha el lomo del cetáceo a modo de tobogán por el que imaginaba tardes de diversión refrescante mientras se deslizaba hacia la piscina hinchable.

El pobre padre toda la tarde hinchando la piscina mientras no llegaba a hacerse tan grande como la fotografía prometía, la madre recriminándole “a ver si te has equivocado al comprarla y has cogido una de talla pequeña” y la niña pasando la verguenza de tener que enseñarla a sus amiguitos mientras estos se ríen de ella.

Estamos llegando demasiado lejos con esto del Photoshop. O eso o la piscina ballena va dirigida a los hobbits.
 
Fuente: Gizmodo

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