viernes, 26 de agosto de 2011

La explosión de una estrella devorada por un agujero negro será visible durante un año


Lo que los científicos han observado gracias al potente telescopio espacial Swift de la NASA es realmente extraordinario, un evento cósmico que ha estado enviado rayos X hacia la Tierra desde el pasado mes de marzo y que, aunque parezca increíble, seguirá siendo visible el próximo año. Se trata, nada menos, de un poderoso agujero negro en el centro de una galaxia lejana devorando una estrella cercana. Investigadores de diferentes instituciones científicas, entre ellas el Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica en Cambridge (Massachusetts, EE.UU.), han podido describir con detalle lo ocurrido. Sus resultados aparecen en dos estudios publicados en la revista Nature.
 
Este gran banquete cósmico ocurrió en la constelación de Draco, a 3.900 millones de años luz de nuestro planeta, cuando una estrella se acercó demasiado al gigantesco agujero negro, de unos ocho millones de masas solares, el doble que el que se sitúa en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. El estallido que produjo ha sido denominado Swift J1644 57

«Increíblemente, esta fuente sigue produciendo rayos X y permanecerá lo suficientemente brillante para que la sonda Swift pueda observarla el próximo año», afirma el astrónomo David Burrows, responsable científico del telescopio. «Se comporta de forma diferente de cualquier cosa que hayamos visto antes», dice admirado.

El equipo de Burrows analizó las emisiones de rayos X y gamma que detectaron Swift y otros instrumentos, como el japonés MAXI instalado en la Estación Espacial Internacional (ISS). El segundo estudio fue dirigido por Ashley Zauder, del Centro Harvard Smithsoniano de Astrofísica en Cambridge, y se centró en las observaciones del estallido obtenidas por telescopios terrestres.
La mayoría de las galaxias, incluida la nuestra, posee un agujero negro de gran tamaño en el centro que pesa millones de veces la masa del Sol. Cuando una estrella cae en un agujero negro, es destrozada por intensas mareas. El gas es acorralado en un disco que hace remolinos alrededor del agujero negro y que se calienta a temperaturas de millones de grados.

Directo hacia la Tierra


En el violentísimo proceso se crean dos embudos a través de los cuales algunas partículas pueden escapar. Estos chorros de energía, que disparan la materia a velocidades de más del 90% la de la luz, se forman a lo largo del eje de rotación del agujero negro. En el caso de Swift J1644 57, uno de estos chorros apuntó directamente a la Tierra. De ahí que se viera con tanto brillo.

«La emisión de radio se produce cuando los chorros de materia se estrellan contra el medio interestelar. Por el contrario, los rayos X surgen mucho más cerca del agujero negro, probablemente cerca de la base de la reacción», explica Zauderer. 

Fuente: ABC

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