lunes, 5 de enero de 2009

Seguimos en Marte

"¡Hemos vuelto!". El domingo se cumplieron cinco años desde aquella histórica madrugada en la que este grito de júbilo resonó en la sala de control de la NASA, cuando el robot Spirit confirmó que había llegado a Marte sano y salvo.

Tres semanas después, su vehículo gemelo, el Opportunity, logró el mismo objetivo, y de nuevo se descorcharon botellas de champán en la agencia espacial estadounidense. Lo que nadie jamás hubiera imaginado es que, un lustro después, los dos Mars rovers seguirían vivos y coleando sobre la superficie del planeta rojo, sobre todo si tenemos en cuenta que en principio su misión sólo iba a durar tres meses.

La llegada del Spirit y el Opportunity a Marte fue el primer gran balón de oxígeno para la NASA tras la espeluznante catástrofe del transbordador Columbia el 1 de febrero de 2003, en la que perdieron la vida siete astronautas. Éste fue el profundo significado emotivo de aquel «¡hemos vuelto!» que proclamó el entonces director de la agencia espacial, Sean O'Keefe, cuando el primer robot dio señales de vida tras aterrizar en Marte. Desde entonces, el extraordinario rendimiento de ambos vehículos no ha dejado de dar alegrías a la NASA y a todos los amantes de la exploración espacial.

«Al contribuyente americano se le dijo que cada rover sería capaz de realizar una exploración de treses, en el mejor de los casos, pero ambos han multiplicado por 20 esa previsión», explica Ed Weiler, vicedirector de Misiones Científicas de la NASA en la web de la agencia espacial.

«En el difícil momento actual de recortes presupuestarios que estamos viviendo, este resultado constituye un retorno espectacular para la inversión que hicimos [de aproximadamente 820 millones de dólares]», opina Weiler.

Durante los cinco años que ha durado hasta ahora su aventura marciana, el Spirit y el Opportunity han transmitido 250.000 imágenes detalladas del planeta rojo a lo largo de un durísimo recorrido de 21 kilómetros que les ha obligado a atravesar laderas montañosas, cráteres profundos y violentas tormentas de arena.

La ayuda de un aliado inesperado

Gracias a sus exploraciones pioneras, los científicos que dirigen la misión han podido confirmar de forma contundente que al menos en el pasado, Marte tuvo agua en su superficie.

Pero, ¿cómo es posible que estos robots hayan resistido durante tanto tiempo? La clave, según los controladores de la misión, ha sido que han contado con la inestimable ayuda de un aliado inesperado: el viento marciano, cuyos potentes soplidos han limpiado repetidamente el polvo que se iba acumulando sobre los paneles solares que recargan las baterías de los vehículos.

Si no fuera por estos barridos naturales proporcionados por los vientos huracanados del planeta rojo, la misión del Spirit y el Opportunity hubiera concluido hace mucho tiempo.

No obstante, los controladores de la misión reconocen que éste no es un sistema muy fiable para garantizar la futura supervivencia de los robots. De hecho, el Spirit no ha tenido mucha fortuna últimamente con los vientos marcianos, y lleva ya 18 meses sin disfrutar de una buena limpieza de sus paneles solares. «El último invierno ha sido muy duro para el Spirit, y apenas ha logrado sobrevivir», confiesa John Callas, otro de los coordinadores de la misión.

En cualquier caso, con la esperanza puesta en que puedan proseguir sus valiosas exploraciones, la NASA ya ha designado nuevos objetivos para ambos rovers en 2009.

El Spirit se dirigirá hacia una meseta marciana conocida como Home Plate (un nombre que alude a la placa que deben alcanzar los jugadores de béisbol para lograr un punto), donde se cree que hay restos de actividad volcánica. El Opportunity, por su parte, se asomará al cráter Endeavour, que tiene un diámetro de 22 kilómetros.

Para Stephen Squyres, el director científico de la misión, la misión de los rovers representa un hito histórico, porque han llevado a cabo «la primera gran expedición de la Humanidad en otro planeta».

Fuente: elmundo.es

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